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Como se está acabando el año, y me gusta mucho hacer listas, decidí hacer una lista de los viajes que hice. Y esto es lo que descubrí:
- Conocí 12 ciudades nuevas, además de Santo Domingo y Pittsburgh.
- Viajé un total de aproximademente 58,500 kilómetros.
- El 93% de esa distancia fue recorrida en avión.
- El otro 7% en carro.
- La mayoría de los viajes ocurrieron en los períodos de Abril-Julio y Septiembre-Diciembre:

Aquí está la tabla que utilicé para generar esos números:
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El lunes, un día después de llegar de vacaciones en Rep. Dominicana, salí para el laboratorio de investigación T.J. Watson de IBM. Acompañaba al jefe del departamento de Ing. Civil en la universidad a dar una charla sobre Sensor Andrew, uno de los proyectos en los que he estado trabajando aquí.
El complejo está repartido en varias zonas al norte de la isla de Manhattan, en NY. La edificación en la que nos tocó dar la charla y pasarnos el día, queda en Yorktown Heights, y aunque fue construida en los 60s, la arquitectura sigue siendo moderna e imponente:

Voy a estar visitando Rep. Dominicana del día 20 al 29 de este mes.
No creo que pase mucho tiempo en Santo Domingo, pero las playas no están muy lejos y el que quiera que nos veamos puede encontrarme allí.
En otro orden, Google bajó los precios del espacio para almacenamiento. Como ya había comprado mis 10GB para este año al precio anterior, automáticamente me subieron la cuota para emparejar las cosas:

Y pensar que en algún momento me pregunté para qué uno querría tener más de 2GB.
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Con cierta frecuencia, y cuando el paisaje lo amerita, tomo fotografías desde el avión cuando me toca volar en el asiento de la ventana. En el último vuelo que hice, desde Pittsburgh hacia San Diego, California, volamos sobre una zona desértica que me impresionó por la inmensidad y la falta de vida:
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Hoy, por curiosidad, traté de encontrar el lugar exacto por el que volaba cuando tomé esas imágenes, pero parece que el desierto, tan falto de características diferenciadoras, hace que el trabajo sea más difícil. Es como buscar una aguja en un pajar. Buscando en Google Maps, la zona que más se me parecía era esta:
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Sería interesante escribir un programa que intente hacer ese trabajo automáticamente. Seguro que los tipos de Google y cualquiera que haga uso extensivo de imágenes satelitales tiene algo parecido…
Muchas cosas que contar. Son las 5:27AM y estoy en el aereopuerto esperando que salga el primero de dos vuelos que me llevarán hasta San Diego hoy para presentar mi trabajo en una conferencia (INFORMS 2009).
Este año me ha tocado viajar más de lo normal, y temo que el ritmo se convertirá en la normalidad prontamente. Primero fue San Francisco, California; después Austin y San Antonio, Texas; luego Portugal y ahora San Diego. Me encanta ese trueque en el que intercambio las ideas que genero, desarrollo y escribo, por viajes a distintas partes del mundo. Lo que no me gusta es esto de estar despierto tan temprano, y todo el desbalance que estos viajes ocasionan. Por suerte los aeropuertos y los aviones me inspiran a escribir y a concentrarme.
Algunos de los lectores (si es que quedan), recordarán que en Febrero enviamos una solicitud para un “grant” con la National Science Foundation. El post se titulaba, muy apropiadamente: “De cómo pedir $1.5M de dólares”. Hace unas semanas recibimos noticia de que, efectivamente, nos van a otorgar el dinero. $500 mil dólares al año, por tres años. Es buena la noticia no sólo por el dinero que entró, sino porque el proyecto es básicamente mi propuesta de tesis. De hecho, el texto con el que solicitamos el grant fue una versión modificada del que usé para mi propuesta.
Por otro lado, creo que es hora de que empiece a escribir más sobre lo que estoy haciendo. Tantas conferencias y tantas exposiciones, y todavía no he tomado el tiempo para escribir sobre el trabajo por aquí. Prometo una entrada en el futuro cercano donde comience a describir lo que tengo instalado en mi casa, y cuáles son las metas del proyecto. Mientras tanto, les dejo con la cuenta de Twitter que tiene el sistema instalado en el apartamento, que está tratando de deducir el comportamiento de los diferentes electrodomésticos, luces y demás cargas eléctricas en mi casa, tan sólo midiendo el consumo total:
http://twitter.com/casaparlante
Como podrán ver, apagué la luz de la cocina hace dos horas cuando salí de la casa.
Ya sale el vuelo.
Regresé.
Físicamente ya tengo varios días aquí, pero no fue sino hasta hoy cuando las cosas empiezan a recuperar su aura de cotidianidad. Septiembre fue un mes intenso, lleno de visitas, viajes y buenos momentos. Agosto también fue bastante agitado.
Como cuentan las fotos, estos fueron los hechos:
Despedimos a nuestros mejores amigos aquí en Pittsburgh: Fernanda y Daniel. Se fueron para Austin, Texas.

Nos visitó Alberto, mi hermano. La única foto que quedó fue la de un juego de “pelota” en el PNC Park:
Visité Lisboa, Aveiro, Coimbra y Madeira, en Portugal:

Nos visitaron mi Papá y mi otro hermano, Marcos. Pero de eso no quedaron fotos.
Ha sido toda una celebración contínua, desde principios de Agosto hasta finales de Septiembre.
En Portugal, recordé la importancia del “¿cómo?”, que aquí en EE.UU. se ha sustituido por el “¿cuánto?”. Entendí con más detalle la noción de “ciudadano del mundo”, esa sensación de que el mundo es enorme y diminuto a la vez.
Tal vez más importante todavía es el que haya recuperado mi voz durante el viaje; esa voz, ciertamente ajena, que dicta las palabras que escribo. Tanta ciencia y pensamiento analítico, habían logrado callarla.
Hace mucho que no actualizo. Después de que se fue Alberto de Pittsburgh, salí para Portugal para hacer presentaciones y cosas relacionadas con el trabajo. Ahora mismo estoy aquí:
Al parecer todas las islas del mundo comparten características como:
- El trabajo es visto como un medio para conseguir el dinero para seguir festejando.
- La vida es un juego, una broma, un eterno disfrutar.
- Después de una larga noche en la calle, lo que corresponde es un hamburger de calle.
Y así…
La estoy pasando muy bien, y estoy asombrado de lo mucho que me sirve mi portugés de calle. No he tenido que recurrir al espanhol ni al inglés.
Caí aquí ayer de sorpresa, y por eso no publiqué nada antes de llegar.
Pronósticos de lluvia para los diez días que voy a pasar aquí, pero igual voy para la playa.
Con lo “corto” que nos pareció el viaje desde Pittsburgh en carro (unas 7.5 horas), llegamos contentos, a las 10:15pm de aquí, sabiendo que nos habíamos ganado una hora de sueño con el cambio de zona horaria.
Pero todo no podía ser color de rosas. Aquí les va la lista de los sucesos en estas primeras diez horas aquí:
- A eso de las 12 de la noche, la amiga de nosotros con la que nos estamos quedando, nos sugiere que pongamos un letrero en le carro diciendo que nos acabamos de mudar, para que así no se lleven el carro por estar estacionado sin permiso dentro del recinto. Salgo yo con mis letreros bien elaborados a buscar mi carro, y como se imaginan, ya había otro carro estacionado donde estabamos originalmente. Primer suceso.
- En la mañana, nuestra amiga se va temprano al hospital (el mismo en el que está entrevistándose Laura), y nos dice que podemos llegar caminando sin problema, son sólo unos diez minutos, cuatro cuadras. Lo primero es que el frío aquí en Chicago es distitno que el de Pittsburgh: mucho más viento. Lo segundo es que esas cuatro cuadras se convirtieron en diez, y los diez minutos en treinta. A eso súmenle que Laura dejó el celular en la casa, y que no sabíamos cuál era el edificio ni el piso, ni el número de la oficina.
- Cuando regreso, caminando, de haberla acompañado, le pregunto al portero aquí para que me de más detalles sobre mi carro incautado. Ellos tienen un contrato con una compañía que se encarga de todo, y me muestra un letrero que hay en la entrada donde están los detalles: $170 dolores + $40 por día.
Y así empieza nuestra aventura en esta ciudad. Ahora busco cómo ir a sacar mi carro, y empezar el día. Después contaré.
Estoy de regreso. Pittsburgh me recibe de invierno, aunque todavía no viste de blanco.
Llegamos el domingo en la madrugada, después de dos vuelos con un ligero retraso. Trajimos ron, casabe, dulce de cajuil, chocolates Crachi Crachi y Rocky Kid, pilones, Cerelac de trigo, etc.
Además vino con nosotros una larga colección de buenos recuerdos de la playa, las amistades, la familia, el paraíso.
Cada regreso a la Isla es distinto. El tiempo fuera sirve de lente y filtro, realzando y aclarando distintos aspectos de la vida dominicana. Esta vez estuve casi doce meses fuera, y el sabor que me queda al regresar es dulce, pero a la vez triste como el buen ron y los cañaverales.
Hablemos primero, de manera breve, sobre la Isla, la Ciudad y el Pueblo.
La Isla es un paraíso muy, pero muy mal administrado; pero no por eso deja de ser un paraíso.
Santo Domingo, una ciudad que niega al mar, en todos los sentidos.
El pueblo dominicano continúa un peligroso descenso hacia la individualización, volviendo lentamente la espalda al potencial como pueblo.
Ahora, hablemos del sabor dulce: la gente, sobretodo los descendientes directos de La Isla. Desde los Taínos, los hijos de esta tierra han tenido siempre el corazón grande y los brazos abiertos. La Isla está llena, todavía, de esta gente; aunque la mala administración del paraíso ha curzado muchos brazos y ha transformado en piedra muchos de esos corazones.
Así, de manera breve, hablaré hoy de la Isla y nuestras vacaciones.
Después vendrán las fotos, las anécdotas y las notas.
¡Feliz año nuevo para todos!




