Ayer, para contrarrestar la supuesta blancura de tez a la que todo el que me ve ahora se refiere, decidimos ir a la playa.
Esta isla es el paraíso, pero lo es menos para los que están acostumbrados a vivir en ella. Tener playas a menos de 30 minutos de distancia es una bendición, sobretodo si son playas a una temperatura tan agradable en el medio de invierno, eso es un lujo.
Rodé como un niño por la arena, y aunque sólo fueran cuatro meses de ausencia, eran cuatro veces sin ver el mar que veía todos los días para salir y llegar a mi casa.
Algunas fotos para comparitr:
Más fotografías en el álbum de diciembre…
{ 0 comentarios }
Last revised on 2010/01/18