magia

Esto es lo que se puede lograr con esos tres ingredientes:

Les recomiendo que lo prueben en sus casas inmediatamente.

Actualización: a raíz de un comentario diciendo que no se veía nada, reemplacé el vídeo por uno de YouTube. Ojalá los que estén leyendo a través de un lector RSS puedan también ver el vídeo.

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Last revised on 2009/12/22

Cuando llegué a Santo Domingo en Diciembre, después de pasar cuatro meses en Pittsburgh, todos mis amigos y familiares querían enseñarme lo nuevo y moderno que tenía la ciudad desde que no estaba. Me comentaron sobre las pantallas en la esquina de la Av. Lincoln con 27 de Febrero, los nuevos restaurantes, las nuevas tiendas, etc.

La verdad es que todo el que llega de fuera lo que quiere es volver a visitar lo cotidiano, volver a encontrar las raíces, las costumbres y todo aquello que para el que vive aquí es un hecho tan certero que parece no tener importancia.

Por eso cada vez que llego mi primer paso es beberme una cerveza Presidente bien fría, y dirigirme para la Zona Colonial o realizar cualquier otra actividad que me involucre con el día a día que he dejado atrás y que tantas veces está repetido en la vasta red de memorias que me componen.

En esta ocasión, al visitar la calle El Conde, me encontré con una escena típica de Macondo, el pueblo de Cien Años de Soledad y otros libros de Gabriel García Márquez. Me refiero a la llegada de los gitanos, que traen al pueblo toda clase de inventos que los moradores desconocen tales como piedras que atraen metales y cacerolas (imanes), piedras transparentes completamente frías (hielo), entre otras.

El caso es que encontré unos kioskos de propietaros sudamericanos, ofreciendo “La Pulsera Magnética” que elimina más de 144 enfermedades orgánicas y psicosomáticas:

El vendedor estaba rodeado de espectadores quienes atónitos observaban el poder de la pulsera, demostrado a través del uso de ¡una bola de cristal cargada de enrgía! Pueden disfrutar del siguiente vídeo que tomé:

A la hora del diagnóstico, el presentador le comunicó al “paciente” que según la lectura, él podía decir que se trataba de un tipo aburrido, triste y sin ánimo, porque la energía que reflejaba era pobre…

Definitivamente, una escena propia de Macondo, que reafirma la declaración de García Márquez quien dijo que todo lo que escribió es pura realidad.

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Last revised on 2010/01/17

En este semestre estoy tomando una clase llamada “Complex Large-Scale Dynamic Systems“, que si bien el título suena intimidante, la clase es todavía más que eso: ¡por más que leo no entiendo!

La sensación es muy extraña. En la clase, todo parece ir relativamente bien, ya que la profesora entiende todo tan perfectamente que lo explica como si cada una de los pasos fueran consecuencia lógica y obvia del anterior. Pero cuando llego a la casa y leo lo que ella dice que es “una lectura muy sencilla y hermosa”, no encuentro ninguna de esos dos adjetivos.

Para combatir el sentimiento, siempre tengo a mi lado un botón de Stumble! para olvidarme del mundo por unos minutos (lo malo es que hago eso cada vez que termino un párrafo de lectura, o antes).

Así encontré el siguiente vídeo de un truco muy impresionante realizado por Derron Brown:

Lo mejor es que la clase es interesante, y aunque cuesta mucho trabajo… ehh… mentira, es interesante pero demasiado complicada. De hecho, he encontrado una medida para saber si una clase es difícil o no: contar el número de veces que se menciona la palabra “research” durante las cátedras. En este caso, todos los temas son “…no sabemos muy bien, pero este es un buen tema para hacer investigación (research)”.

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Last revised on 2010/01/17