La Fundación PROPAGAS en Rep. Dominicana está auspiciando un concurso literario para jóvenes y fui invitado a ser parte del jurado. El tema del concurso es la biodiversidad, y se estarán llevando a cabo talleres educativos en distintas escuelas (públicas y privadas) para motivar, y para ayudar a los que estén interesados.
La verdad es que no sé qué esperar de los relatos que voy a evaluar. Una parte de mí quiere creer que habrán joyas escondidas, mientras otra parte cree que habrá también muchas sorpresas tristes o pocos relatos enviados, ya que la educación en el país está en decadencia. De cualquier modo, promover la escritura y la ecología, así como premiar la creatividad de los jóvenes, son muy buenas causas.
Más información: Listín Diario
Last revised on 2010/10/03
Hoy, hablando con un amigo sobre la cantidad de cosas que están en agenda, y las muchas otras que uno no recuerda pero aparecerán, recordé este texto que ya algunos conocerán pero que consideré apropiado para la situación:
Pormenores de Agenda
Imagino que los nombres surgen de una necesidad de hacer universales las ideas concebidas. Supongo que nacen del intento de refugiar una concepción, una imagen que sólo existe dentro de uno, en el siempre dispuesto abrazo de varias letras: una palabra.
Así por ejemplo, busco hoy el nombre preciso que cobije al hábito tan popular (al menos entre mis personalidades, mis Marios) de aplazar acciones posibles en el presente, hacia un futuro incierto, falaz.
Es común que decida posponer las asignaciones, y creo que es común no sólo en mí, sino también en los demás. Pero a lo que me refiero, más específicamente, es al aplazamiento sin nuevo plazo, al que con todavía más precisión podría llamar desalojo.
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Last revised on 2009/11/05
Límites
Siempre me ha costado trabajo creer en los paisajes de ultramar. Para mí todo el universo termina allí donde termina mi isla. Y digo mi isla, porque es el trozo de tierra al que le he logrado conocer los límites, o lo que es igual, las costas.
Desde pequeño, dudé de la existencia del tío Alberto, que vivía en Nagua; así mismo me cuestioné la existencia de Nagua, el pueblo. ¿Qué era eso? ¿Por qué no lo veía yo desde aquí? ¿Cómo es que uno puede creer en algo que está tan lejos? Pero el tío Alberto era lo menos, ojalá hubiese encontrado a alguien que me explicara la existencia de un tal Polo Norte donde vive Papá Noel. [click to continue…]
Last revised on 2009/12/22