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No sé si haya llegado hasta República Dominicana o el resto del mundo, pero puede que hayan visto algún anuncio de televisión o hayan leído algún comentario en internet sobre la campaña que lanzó IBM titulada “A Smarter Planet” (Un planeta más inteligente). Las ideas van muy de mano con la entrada que escribí hace unos días sobre Infraestructura Inteligente.
La campaña fue lanzada por varios medios de comunicación, e incluye blogs, Facebook, Twitter, etc. Hace unos días, en el Tumblelog, pidieron ayuda para crear un portal en Español y me ofrecí. Después de intercambiar unos cuantos correos electrónicos el plan se hizo concreto y ahora tengo un nuevo blog donde voy a traducir las entradas de smarterplanet.tumblr.com y además voy a escribir nuevas.
Esto quiere decir que probablemente no encuentren más noticias relacionadas con infraestructura inteligente por aquí. Para eso pueden seguirme en: planetainteligente.tumblr.com. Pienso que es mejor hacerlo así para dejar este espacio para anécdotas y noticias de otro tipo; pero si piensan que no es la decisión correcta, ¡comenten!
Aquí está la entrada que anuncia la apertura de Planeta Inteligente:
http://smarterplanet.tumblr.com/post/82815520/
Y de nuevo, el enlace al blog en español del que me encargaré:
Para empezar, el título de la entrada (Infraestructura Inteligente) no es el más preciso ni el que prefiero. Sucede que hay una larga lista de nombres e y frases que de alguna manera apuntan hacia la misma cosa, pero desde diferentes puntos de vista: sistemas ciber-físicos, el internet de las cosas, la red global de sensores, el “web wide world”, etc. Pero digamos que el título por lo menos refleja la confusión, y que lo que importa es que todos los términos apuntan a un futuro en donde las tecnologías de la información y comunicación están integradas en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. La idea es que así como la aparición del internet (y creo que la palabra “aparición” es más apropiada que “invención”) dio paso al mundo interconectado en el que vivimos hoy, del mismo modo el integrar los sensores/transductores que ya están presentes en casi todas partes, le dará al internet una conexión con el mundo físico cuyas implicaciones todavía no podemos predecir.
Las señales de que todo esto está tomando forma y empezando a formar parte de nuestra vida cotidiana están en todas partes. Por citar un ejemplo reciente, aquí está un artículo de hoy en el Wall Street Journal titulado “Smart Roads. Smart Bridges. Smart Grids”. Otras cinco referencias aleatorias serían: 1 (New York Times), 2 (IBM), 3 (IBM), 4 (IBM), 5 (Google).
En la era pre-internet, era difícil imaginar que una red global de computadoras pudiera servir para las cosas que hoy la estamos usando. Piense por un momento en los usos que hoy le damos: servicios bancarios, noticias, compras, comunicación (en formas muy distintas), entretenimiento, aprendizaje, etc. Intente ahora ser una persona en los años 70s y pregúntese si usted pudiera haber predicho todo esto. Si logramos añadirle a este internet información sobre el mundo físico, de una manera que las computadoras puedan interpretar automáticamente, las implicaciones serían todavía mayores.
En este punto quisiera poner un ejemplo que ilustre las posibles implicaciones, sabiendo que predecir aplicaciones es difícil; pero es precisamente este pedazo del texto el que lo mantiene sin terminarlo. No encuentro ideas lo suficientemente globales para hacer justicia a todo lo posible. Así que hablaré de las cosas con las que estoy trabajando, que aunque no son el todo, son un ejemplo concreto. Lo siguiente es un posible escenario en la vida suya en unos pocos años:
Usted llega a su casa en la noche, y mientras revisa el correo electrónico se decide a revisar el consumo eléctrico a través de una interfaz en la computadora. Su casa, que es quien lleva la cuenta de estas cosas y quien le reporta todo, está notificándole que para cumplir con el límite impuesto por usted de $100 dólares mensuales, tendrá que hacer algunos cambios a como está consumiendo energía. El sistema recomienda, entre otras cosas, que cambie su refrigerador, ya que es ahora 2 veces menos eficiente que cuando lo compró. El refrigerador que hay en casa de su hermana, sugiere el sistema, demuestra ser mejor inversión según los datos de otras casas con seis personas como la suya, en el mismo clima. Para entender mejor la situación usted decide ver un detalle sobre el consumo de cada electrodoméstico en la casa, y pronto descubre que un buen porcentaje de su consumo proviene de una carga constante que el sistema no logra identificar. El reporte indica que es un aparato que siempre está prendido y que probablemente esté compuesto de un motor pequeño y una bombilla. Descartando todo lo demás, se da cuenta de que esto es la pecera, y procede a digitar el nombre para que el sistema lo reconozca de ahí en adelante.
Esto todo podría parecer muy simple, o por lo menos parecería una de esas promesas tan repetidas que nos han hecho las películas, los dibujos animados y libros de ciencia ficción, pero que nunca llegan: la casa inteligente. Podría, sin lugar a dudas, ser otra promesa vacía más, si no fuera por el hecho de que su casa, poco a poco, se ha estado preparando para esta transformación. Los aparatos en su casa han estado cambiando para adaptarse a ese “internet de las cosas”.
De modo que en vez de construir una casa inteligente, lo que más probablemente suceda es que se haga un uso más inteligente de las fuentes de información que ahora mismo están disponibles. Por ejemplo, y para llevarlo a lo que está haciendo mi grupo, podríamos pensar en un sistema que utilice el consumo eléctrico total de su casa como lo reporta su contador eléctrico; la temperatura en los distintos aposentos de la casa como lo reportan los termostatos; la iluminación de esas habitaciones como lo reporta tal vez su computadora, y otras fuentes de información similares. El sistema después comenzaría a aprender, con la ayuda de usted, cuáles patrones en estos datos están relacionados con el uso de los electrodomésticos en su casa.
Pero volvamos otra vez a la idea original: infraestructura inteligente. El de arriba, es sólo un pequeño ejemplo muy particular y tal vez no esté muy bien explicado (en futuras entradas lo aclararé). Imaginemos ahora qué pasa cuando no sólo su casa tiene algún tipo de inteligencia, sino que los puentes por los que transita, las carreteras, las cosas con las que interactúa, todas son capaces de interactuar con su entorno y reconocer su estado. Imagine ahora que todo esto está interconectado, que usted puede acceder a un portal como Google y preguntar: “quiero ver los espacios disponibles en el edificio de aparcamiento x”, o no sé, imagínese aquí cualquier otra pregunta (de nuevo, ¡es difícil imaginar!)
¿Qué quiere decir todo esto? ¿A dónde nos lleva este camino? ¿Para qué sirve?
No sé, pero tenemos que estar preparados. Lo que he expesto aquí no es más que el principio.
Hoy encontré al “Metroblog de República Dominicana”, quienes habían hecho referencia a mi entrada anterior, en la que buscaba a dominicanos con doctorado. Una de las noticias que tienen ellos para el día de hoy, hace referencia a un artículo de un diario dominicano explicando cómo el deterioro del puente Francisco del Rosario Sánchez, en la ciudad, se debe principalmente al robo de piezas metálicas como barandas, tuberías de drenaje, placas, etc.
La isla no tiene yacimientos de cobre, ni hierro, sin embargo somos grandes exportadores de estos metales. Los cables del tendido eléctrico, las tapas de las cisternas, las rejas de metal de los parques públicos, y miles de otras cosas, terminan desapareciendo como por arte de magia. Ya era así cuando salí del país hace casi dos años. Ahora, no debe de parecerme sorpresa que también los puentes sufran el mismo destino. Próximamente se llevarán el metal de los carros y aviones… ¿quién sabe?
El artículo es hasta esperanzador:
La secretaría de Obras Públicas informó que los constantes robos de placas, barandas de protección y tuberías han acelerado el deterioro del puente Francisco del Rosario Sánchez (Puente de la 17), aunque la cartera aclara que la parte estructural de la obra esta segura, y sin riesgos.
(El énfasis es mío)
Enlaces:
Aquí las cosas siguen mejorando… increíblemente.
A partir del mes próximo voy a empezar a fungir como administrador de red, en el proyecto de Sensor Andrew, del que había hablado anteriormente.
Hasta ahora, había estado trabajando en un sub-proyecto del Sensor Andrew. Ahora, voy a estar trabajando directamente en la coordinación de todos los sub-proyectos, es decir voy a tener que interactuar directamente con personajes como:
- Carlos Guestrin
- Raj Rajkumar
- James Garrett
Eso es como que te pongan a jugar béisbol con Sammy Sosa y Mark McGwier, aunque sea de árbitro (disculpen mi ignorancia en el tema).
El proyecto es interesantísimo, ya que en un nivel abstracto, podría decirse que es la creación de un Frankenstein moderno: cómo darle vida al campus de la universidad.
En fin, la noticia no es muy nueva, pero estaba esperando una confirmación para poder anunciarlo. Durante la reunión de hoy hicieron el anuncio:
Se siente tan bien vivir un pedazo de lo que una vez fue un sueño.
Amo el calor del Sol, la lluvia de noche y bajo techo liviano, el cielo azul o gris y los árboles.
Soy el camino en espiral hacia mi centro de barro y suelo llegar a mí después de perderme: nunca antes.
La sutil magia de las ideas y ese mundo dentro del mundo levanta mis raíces cada vez que lo habito.
Soy el sueño de un niño quien una vez fue el sueño de un adulto quien una vez fue el sueño de un niño… Aún así, cada día me reinvento y siendo producto de un pasaje onírico, soy uno nuevo al igual que el instante en el que vivo. En realidad soy el instante.
La vida moderna depende de muchos sistemas creados por la humanidad a través de los
años. Muchos de estos fueron creados y diseñados para un propósito en específico, y hoy en día su uso se expande hasta otros límites. Lo que una vez fue un simple cable eléctrico para transmitir voces humanas a través del teléfono, hoy es el medio para pasar información (en grandes cantidades) y conectar miles de artefactos adicionales. La misma suerte corren las redes de distribución de energía eléctrica, el sistema de transporte, las ciudades, etc.
Es tan compleja la resultante trama, tan interconectada, que difícilmente pueden predecirse los efectos de simples modificaciones. ¿Por qué aparecen los apagones generales, sin aparente razón? ¿Por qué hay entaponamientos de tráfico en zonas donde nunca los hay, como de repente?
Para entender la infraestructura de hoy, necesitamos un cambio de óptica; de alguna manera tenemos que desarrollar un ojo de Dios, por decirle de algún modo, que nos permita trascender nuestra escala humana individual, y ver la dinámica desde una dimensión mayor. Sólo así podremos entender la llamada “mano invisible” que nos “controla”.

A partir de esta semana, tengo una nueva oficina (no un remplazo, sino una adicional) en el Center for Sensed Critical Infrastructure Research (CenSCIR). Voy a estar trabajando en una pequeña investigación que es parte de un gran proyecto denominado “Sensor Andrew“, el cual básicamente pretende ser un laboratorio viviente para probar sensores de alta tecnología que permitan eficientizar, reducir costos y automatizar la infraestructura civil.
La primera parte del proyecto intentará hacer de Carnegie Mellon la primera universidad con el análogo de un sistema nervioso central, pero para la infraestructura. Una gran variedad de sensores que miden temperatura, luz, electricidad, vídeo, etc. van a ser implementados en el campus. Otro grupo está trabajando en el sistema que recopilará la información y la hará disponible para análisis. Y ustedes podrán imaginar el resto.
Voy a tratar de poner una foto de mi nueva oficina, pero mientras tanto, el que esté interesado en más información puede visitar los siguientes enlaces:
Sensor Andrew: http://www.ices.cmu.edu/censcir/sa/index.html