I'm an Assistant Professor at Carnegie Mellon University. Sometimes I blog about my research, but mostly I just write about whatever I find interesting. This blog is bilingual, not easily categorized and has a tendency to remain silent.
He estado visitando uno de nuestros sitios de prueba, el Blueroof Research Cottage, ubicado a unas cuantos kilómetros al sureste de Pittsburgh. Ya parece que encontaron a quienes se van a mudar permanentemente en la casa, y tenemos que terminar rápido la instalación del sistema (básicamente entrenarlo para que reconozca todos los aparatos eléctricos que hay en la casa).
Mañana tengo otra visita temprano y, mientras me preparo, encontré unas fotos que tomó uno de mis compañeros durante la última visita que hicimos la semana pasada, justo después de la gran nevada. Las puse en un álbum junto con algunas que había tomado el año pasado cuando todavía hacía calor, para que vean el contraste:
Medio metro de nieve en todos lados. Fue necesario usar una pala para llegar hasta la casa.
Después del medio metro de nieve que cayó entre viernes en la noche y sábado, hoy llega una segunda tormenta de nieve que promete traernos unos veinte centímetros más.
Los únicos que están bien contentos son los dos osos polares del zoológico. De hecho, cuando pensé en esto me puse a buscar en YouTube y efectivamente ya alguien había subido un vídeo de los animales allí:
Las calles todavía están llenas de hielo y nieve.
Las universidades siguen cerradas, incluyendo el día de mañana. (No tengo cómo comprobarlo pero creo que esto es un record para Carnegie Mellon, que casi nunca cierra sus puertas).
Desde hace unos días las noticias locales hablaban de una tormenta de nieve que entraría en Pittsburgh en la tarde del Viernes, que había que estar preparados, que la cosa era bien seria, que estuviéramos todos alerta, etc., etc. En fin, las típicas cosas que hacen todos los meteorólogos. Yo lo tomé todo con un buen puño de sal, y esperé que fuera la nieve la que me dijera qué tan serio era el asunto.
Esta mañana, cuando me desperté para salir a llevar a Laura al trabajo, me di cuenta.
Parece que Juan Luis Guerra no sabía mucho de frío cuando escribió “Frío Frío“. El estribillo de la canción dice “Frío, frío, como el agua del río, o caliente como agua de la fuente…” .
En un clima como el de Santo Domingo, ese estribillo puede tener sentido. Pero yo creo que las letras de la canción hubieran sido otras si Juan Luis hubiera nacido aquí en Pittsburgh, y pasara por días con un frío frío como el de hoy:
La condensación del agua en las ventanas, en vez de aparecer como gotas, aparece como hielo. ¿Frío frío como el agua del río? No creo.
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