filosofia

Este es el razonamiento que hago hoy con relación a una autoevaluación con relación a la llamada “addición” al internet:

Vivo tres vidas… (tal vez más, pero empecemos con ése número primo).

Las tres vidas las vivo en paralelo, pero no estoy simultáneamente consciente de todas.

Habito tres universos… (tal vez más, pero empecemos con ése número primo).

El primero de estos tres universos está siempre presente, y puedo acceder a él sin mucho esfuerzo, independientemente de la situación en la que me encuentre en los otros dos universos.
A este universo algunos le llaman sueño.
De él puedo extraer innumerables experiencias y conocimiento, pero no siempre puedo transferir esas vivencias a los otros mundos.

El segundo es comúnmente llamado el mundo físico. En ése paso la mitad del día, y a veces menos. Es tan interesante como los otros dos, y se siente tan real como el primero.

Hay un tercero, y es aquí donde no todos están de acuerdo, que es tan ubicuo como el de los sueños y a la vez requiere de una contrapartida física. Es un híbrido producto de la inspiración humana y la interconectada vida que vivimos hoy. En ése tercer mundo escribo estas palabras.

El balance entre los tres es difícil de alcanzar. A veces me olvido de mi existencia en los demás universos, mientras habito uno sólo, y por alguna razón, en estos días, ése universo ha sido el internet. Pero… si en vez de ése, sólo habitara cualquiera de los otros dos, ¿quién dijo que he de llamar a ese comportamiento una adicción?

Primero soy sueño, después humano y por último humanidad.

Aquí les dejo con una página que encontré que permite consultar la inteligencia de ése tercer mundo que formamos todos:

Ask MetaFilter – Querying the Hive Mind (Consultando la mente de la colmena)

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Last revised on 2009/12/31

Las coincidencias son enriquecedoras, te hacen sentir (al menos a mí) que el tu relación con el entorno es en sí conciente y por lo tanto puede querer comunicarse contigo.
La mayoría de las coincidencias que me suceden son del siguiente tipo: veo (oigo, siento, saboreo, etc.) algo en un momento, y no mucho tiempo después, me encuentro con algo muy similar que por puro chance no tiene por qué aparecer.
En esos casos, la pregunta siempre es: ¿habría encontrado la segunda aparición aun sin haber experimentado la primera? ¿no será mi previo encuentro el que me predispone a observar encuentros similares en el futuro?

Para poner el argumento en una explicación concreta, voy a ilustrar con un ejemplo simple.

Ayer en la mañana vi en un blog, una obra de un artista chileno:



Vía: Wooster Collective

Se trata de un Sagrado Corazón de Jesús hecho a base de “Post-It”.

Más tarde, en la noche mientras camino de vuelta a casa, me encuentro con el siguiente escenario en una oficina de un edificio:


Una posible explicación para este tipo de coincidencias es que después de haber sido expuestos a un estímulo, somos capaces de reconocer estímulos similares o relacionados con mayor facilidad. Esto se debe, en parte, a un efecto llamado Priming.

Pero aún con esa explicación, ¿en cuántos puntos más de la ciudad de Pittsburgh podía yo encontrar un conjunto de post-its puestos de esa manera? ¿Cuál era el chance de que saliendo de la casa a las 11:00PM sin rumbo, tomara ése autobús en específico (sin ninguna razón y sin saber hacia dónde iba) y llegara a ver los post-its?

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Last revised on 2010/01/18