Posts Etiquetados ‘dominicanadas’

1 de Julio
2008
escrito por Mario Berges

Hoy encontré al “Metroblog de República Dominicana”, quienes habían hecho referencia a mi entrada anterior, en la que buscaba a dominicanos con doctorado. Una de las noticias que tienen ellos para el día de hoy, hace referencia a un artículo de un diario dominicano explicando cómo el deterioro del puente Francisco del Rosario Sánchez, en la ciudad, se debe principalmente al robo de piezas metálicas como barandas, tuberías de drenaje, placas, etc.

La isla no tiene yacimientos de cobre, ni hierro, sin embargo somos grandes exportadores de estos metales. Los cables del tendido eléctrico, las tapas de las cisternas, las rejas de metal de los parques públicos, y miles de otras cosas, terminan desapareciendo como por arte de magia. Ya era así cuando salí del país hace casi dos años. Ahora, no debe de parecerme sorpresa que también los puentes sufran el mismo destino. Próximamente se llevarán el metal de los carros y aviones… ¿quién sabe?

El artículo es hasta esperanzador:

La secretaría de Obras Públicas informó que los constantes robos de placas, barandas de protección y tuberías han acelerado el deterioro del puente Francisco del Rosario Sánchez (Puente de la 17), aunque la cartera aclara que la parte estructural de la obra esta segura, y sin riesgos.

(El énfasis es mío)

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29 de Junio
2008
escrito por Mario Berges

Esta semana estuvo por aquí el Dr. Miguel Escala, rector de mi alma mater (INTEC), y hoy mientras cenábamos con él, volví a pensar en un plan que había querido empezar hace un tiempo: crear y hacer pública una lista de los dominicanos que han obtenido (o están en proceso de obtener) un título de doctorado.

Hay miles de razones por las cuales esto puede resultar útil, empezando por ampliar lo que los americanos llaman el “network”, o la red de contactos de cualquiera que quiera aventurarse a estudiar fuera del país.

Esto quiero contrastarlo con lo que están haciendo las saloneras (estilistas/peluqueras) dominicanas en el exterior. Siendo el pelo un tema tan importante para las mujeres dominicanas, y siendo el salón de belleza uno de los negocios más populares en toda la isla, no debe sorprender a nadie que exista una página web para encontrar el salón dominicano más cercano a cualquier código postal de EE.UU.

Aquí está la página:
http://dominicanhaircare.com/salons/

Laura estaba muy emocionada cuando el Dr. Escala nos comentó sobre esta página; pero luego descubrimos que el salón dominicano que nos queda más cerca está a 238 millas (380 kilómetros).

Si lo que queremos es hacer algo parecido con los doctores dominicanos, que son en número varias veces menos que las saloneras, yo voy a empezar con dar dos nombres de dominicanos que trabajan en mi área de especialización:

Actualización:

Otros doctores:

  • Raúl E. Pérez, Electrical Engineering, PhD (Arizona State University, 2008)
  • Carmen Taveras, Economics, Phd (Massachusetts Institute of Technology)
30 de Septiembre
2007
escrito por Mario Berges

Esta foto la encontré hoy mientras revisaba mi colección en la computadora.


Santo Domingo, República Dominicana. Julio 2007.

24 de Septiembre
2007
escrito por Mario Berges


En República Dominicana tenemos colmados.

Según la Real Academia Española, en su tercera acepción la palabra colmado quiere decir “tienda de comestibles”.

Según cualquier buen dominicano, esa definición está incompleta o incluso errada.
Para nosotros, el colmado es:

1. Un punto de reunión en torno a cervezas, mesa de dominó y comida ligera (picadera).
2. Una tienda de bebidas y comestibles, con servicio a domicilio.

En Latinoamérica tenemos muchas otras palabras para ése mismo recinto, el cual en los Estados Unidos de Norteamérica es inexistente.

En Santo Domingo, la densidad de colmados me atrevería a decir que es de aproximadamente más de 10 colmados/km2 o casi un colmado por manzana.

Pasar de una vida tan colmadera a una donde no existen, es algo difícil.

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26 de Julio
2007
escrito por Mario Berges

No sé si ésta es una característica de otros países, pero aquí en República Dominicana a cada epidemia de gripe se le atribuye un nombre relacionado a la coyuntura política, económica o social del momento.

Por ejemplo, ahora mismo la gripe que está atacando es conocida como “El Metro“, en honor al sistema de transporte que el gobierno desde hace tres años está construyendo en la ciudad capital.
Esta es una gripe fatal, y lo digo por experiencia propia ya que la estoy sobrellevando desde el domingo pasado. Si el Metro de Santo Domingo termina pareciéndose a la gripe, será un fracaso total.

Aquí están algunos otros nombres de gripe que recuerdo y he encontrado:

  • La Reforma“, en honor a la reforma fiscal.
  • Quirino“, en honor al narcotraficante del mismo nombre.
  • Kosovo“, me parece que en honor a la campaña de la NATO (Tratado del Atlántico Norte) en Kosovo (1999).
  • La Reelección”, en honor a la campaña de reelección del Presidente Hipólito Mejía.

Lo más interesante es que no hay una aplicación oficial del nombre para la gripe, sino que surge de la comunicación diaria de los habitantes de la isla, y de alguna manera todos nos ponemos de acuerdo para darle el mismo nombre a la gripe del momento.

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18 de Julio
2007
escrito por Mario Berges

El tránsito en Santo Domingo es todo un espectáculo.

El comportamiento de los conductores en la calle es una expresión más de la cultura, los valores y las cosmovisión del dominicano.

Todo estos comentarios vienen a raíz de volver a conducir en nuestras calles, y recordar mis largas luchas para intentar corregir la manera en la que se desenvuelven las cosas en ellas.

Hace un tiempo empecé a cargar con carteles informativos en el carro, para mostrárselos a los conductores que estaban cometiendo una infracción. El resultado de ese proyecto fue muy gratificante y encontré muchas respuestas a mis preguntas sobre las causas del problema.

Pueden encontrar los carteles en esta entrada: Eduación Vial (1)

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Ahora estoy intentando hacer una grabación de una de esas situaciones que parecen ser la materialización de un cuento fantástico que alguien ha empezado a imaginar en un lugar distante, tratando de encontrar la trayectoria más terrible entre dos puntos A y B. Y no creo que la persona con la imaginación más sarcástica habría llegado a imaginarse esta selva de asfalto.

La experiencia de llegar al país ya desacostumbrado a esas escenas, y volver a tener que activar todos los sentidos para transitar nuestras calles, es reveladora.

Pudiera escribir largos párrafos con todas las ideas que despierta en mí este tema. Creo que es un excelente punto de partida para analizar la situación del país y lo que realmente somos los dominicanos de hoy en día.

La escena en la que alguien, con conocimiento de lo que hace, transita una calle en vía contraria y se incomoda con quien se le oponga, es una ineludible señal de alerta enseñándonos hacia dónde se dirige la sociedad.

En fin, he escrito esto para recordarles sobre las pancartas que ya elaboré y que están disponibles todavía para que quien quiera continuar con el proyecto lo haga.

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22 de Mayo
2007
escrito por Mario Berges

Todo dominicano conoce las delicias del helado de bizcocho que hace Helados Bon.

Hoy encontré una pregunta en Yahoo Answers, en la que un estudiante al parecer americano, pregunta cómo encontrar Helado de Bizcocho para sorprender a su amigo dominicano. Resulta que, según comenta en la pregunta, el amigo dominicano vive en aquí en Pittsburgh y ése helado es una de las cosas que más añora de su patria.

El enlace a la pregunta es el siguiente:

Dominican food – where in Pittsburgh can i get bizcocho helado?

Por el título y las respuestas ofrecidas, estoy confundido. No sé si está preguntando por “Bizcocho Helado” o “Helado de Bizcocho”. A mí me parece que es más probable que sea el helado de bizcocho.

Si alguien tiene una cuenta de Yahoo, por favor respóndale a ese pobre individuo. Dígale que Helados Bon fabrica ése helado y que lo mejor es ir a comérselo en uno de los locales de la franquicia, preferiblemente en forma de malteada y acompañado de una tostada.

7 de Febrero
2007
escrito por Mario Berges

Me llegó un correo hoy con la siguiente tarjeta de presentación anexa:

¿Alguien sería tan amable de confirmar que el número de teléfono por lo menos pertenece al tal Fausto Sepulbeda, y además preguntarle si él es el “Alquitecto”?

La verdad es que no me da risa. Cuánta falta nos hace la educación.

18 de Diciembre
2006
escrito por Mario Berges

Llegué a Santo Domingo cuando me puse en fila en el John F. Kennedy Airport de New York City, para el vuelo que salía a las 12:45PM. Todo el que estaba allí hablaba español de isla, español sin r, sin s, sin muchas otras letras. Era una reunión de niños para ver una velada que sólo dan una vez al año. Todo el que estaba allí no se aguantaba la felicidad, y cada uno la expresaba de manera distinta.

Yo al principio no compartí ninguna de esas emociones, en cierta forma, el tal Dominican-York me estaba empezando a irritar. Todos llevaban más equipaje que el permitido. Por las bocinas del aeropuerto informaban una y otra vez: “Pasajeros con destino a Santo Domingo por favor comprendan que cuando decimos que usted sólo puede llevar una maleta de mano que quepa en el asiento delantero no nos estamos refiriendo a una o dos fundas“.

Una señora, cuando vio pasar al piloto del avión, le dijo en voz muy alta “Chofer, dele suave por la carretera”, y el gentío se transformaba poco a poco, a medida que crecía el número de personas en el salón, en una verdadera bomba de tiempo en la que en cualquier momento podía uno esperar que el vuelo fuera cancelado por alta entropía o cualquier otra propiedad de ese tipo de conglomerados.

En fin, llegué sano y salvo, y como siempre, aterrizando en Santo Domingo, todo el avión empezó a aplaudir, pero no como siempre, y para sorpresa mía, empezamos a cantar Feliz Navidad con palmaditas, y uno de los pasajeros se declaró fotógrafo y empezó a tomar fotografías de la multitud vociferando “¡¡¡La fooootoooooooooo!!!“, lo que me hizo darme cuenta de que ya sí había llegado a la isla.

Aquí les traigo dos vídeos de esa escena final:

Ya estoy aquí de vuelta, un poco antes de la fecha estimada, y listo para pasar unas navidades dominicanas.


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