Un millón de mosquitos blancos danzaban en el aire mientras dormía…
Un millón y más, de blancas esperanzas caían del cielo sin aparente culpa.
Yo siempre supe en el fondo, que todo era Dios tirándonos
azúcar.
Un millón y más, de blancas esperanzas caían del cielo sin aparente culpa.
Yo siempre supe en el fondo, que todo era Dios tirándonos
azúcar.
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Last revised on 2011/03/24
