I'm an Assistant Professor at Carnegie Mellon University. Sometimes I blog about my research, but mostly I just write about whatever I find interesting. This blog is bilingual, not easily categorized and has a tendency to remain silent.
Triste, triste. Perder un campeonato como el Super Bowl no es fácil. Lo dice una persona que no sigue ningún deporte, y que sólo presta atención cuando hay una posibilidad real de que el equipo favorito gane.
Lo que no todo el mundo entiende es que lo que está en juego no es un nuevo juego de anillos para los jugadores que resulten ganadores. Tampoco está en juego el poder decir que somos el mejor equipo. No es nada de eso. Para los espectadores como yo, la batalla nunca será por estas cosas.
Lo que está en juego para mí, cada año, es la extraña oportunidad que otorga el Super Bowl para que a una ciudad del país se le otorgue acceso a los controles del tiempo y puedan de inmediato decidir detener su curso. La ciudad que gana el Super Bowl tiene la oportunidad de pausarlo todo. Con el triunfo, el mañana pasa a ser una ilusión y la intensidad del presente comienza a destacarse. Lo que está en juego es la oportunidad para celebrar la vida, lo mucho que siempre nos hemos querido y no hemos sabido expresar, las cosas que nos unen y fortalecen.
Hoy esa oportunidad estuvo cerca, muy cerca. Perderla es como ver a una puerta hacia el infinito cerrarse frente a tus ojos. Lo dice una persona que no sigue ningún deporte.
Como prometí, aquí está la lista de cosas que acontecieron durante la celebración, acompañada de algunos enlaces a fotos y vídeos:
La gente se tiró a la calle. Y cuando digo la gente, no tengo una buena manera de estimar el número, pero más de mil personas donde yo estuve.
Hubo quema de sofás, de arbustos, de revistas, páginas amarillas, de todo.
La gente se subió a los postes de luz para arrancar los letreros y tratar de tumbar los semáforos. Muchas de las señales de tránsito fueron arrancadas de cuajo y usadas como banderas, pancartas o para coleccionar.
Fuegos artificiales encendidos por doquier en medio de la multitud.
Lograron voltear un carro que estaba estacionado, antes de que llegara la policía.
Actualización:Marcel indicó que uno de los vídeos era del 2006. Ya lo remplacé. También aportó la noticia de que la municipalidad ha decidido cambiarle temporalmente el nombre a la ciudad por Sixburgh, indicando los seis Super Bowls que hemos ganado.
Un juego increíble. Estábamos perdiendo hasta cuando quedaban 35 segundos.
Después de todo el ejercicio cardiovascular que hice durante el juego, salimos a celebrar a la calle. El caos afuera era de proporciones mayores. Mañana voy a tratar de conseguir vídeos y fotos para mostralres, pero mientras tanto, esta foto que acabo de encontrar hace justicia y da una buena idea de el nivel de emoción que hay allá afuera:
(Esta foto me parece que es de el Pittsburgh Post-Gazette, aunque la encontré en la página de este usuario de Flickr)
Evidentemente ganaron los Pirates (aunque parecen ser un equipo malísimo en general).
Esta fue otra de las situaciones en la que por ser dominicano me correspondía se un experto en el tema. Ya se imaginan, yo que sólo he ido 4 veces a ver un juego de béisbol y la gente preguntándome todo tipo de cosas. Quien me conoce sabe que al igual que en materia de baile (como fue el caso anterior) , no soy el más indicado para dar consejos sobre el tema.
Descubrí que:
El béisbol no es un deporte completamente mundial, y de hecho entre los estudiantes internacionales muchos estaban allí viendo su primer juego de bésibol.
Aquí hay una serie de mini-juegos bizarros en los intermedios, tales como:
Atrapa la salchicha. Básicamente la mascota del equipo agarra un arma tipo bazooka y comienza a tirar salchichas al público, como muestra el siguiente vídeo:
Carrera de Pierogis: Una serie de personas disfrazadas de pierogis (un tipo de dumpling europeo) salen corriendo como muestra éste vídeo.