Posts Etiquetados ‘cibernética’

17 de February
2009
escrito por Mario Berges

Para empezar, el título de la entrada (Infraestructura Inteligente) no es el más preciso ni el que prefiero. Sucede que hay una larga lista de nombres e y frases que de alguna manera apuntan hacia la misma cosa, pero desde diferentes puntos de vista: sistemas ciber-físicos, el internet de las cosas, la red global de sensores, el “web wide world”, etc. Pero digamos que el título por lo menos refleja la confusión, y que lo que importa es que todos los términos apuntan a un futuro en donde las tecnologías de la información y comunicación están integradas en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. La idea es que así como la aparición del internet (y creo que la palabra “aparición” es más apropiada que “invención”) dio paso al mundo interconectado en el que vivimos hoy, del mismo modo el integrar los sensores/transductores que ya están presentes en casi todas partes, le dará al internet una conexión con el mundo físico cuyas implicaciones todavía no podemos predecir.

Las señales de que todo esto está tomando forma y empezando a formar parte de nuestra vida cotidiana están en todas partes. Por citar un ejemplo reciente, aquí está un artículo de hoy en el Wall Street Journal titulado “Smart Roads. Smart Bridges. Smart Grids”. Otras cinco referencias aleatorias serían: 1 (New York Times), 2 (IBM), 3 (IBM), 4 (IBM), 5 (Google).

En la era pre-internet, era difícil imaginar que una red global de computadoras pudiera servir para las cosas que hoy la estamos usando. Piense por un momento en los usos que hoy le damos: servicios bancarios, noticias, compras, comunicación (en formas muy distintas), entretenimiento, aprendizaje, etc. Intente ahora ser una persona en los años 70s y pregúntese si usted pudiera haber predicho todo esto. Si logramos añadirle a este internet información sobre el mundo físico, de una manera que las computadoras puedan interpretar automáticamente, las implicaciones serían todavía mayores.

En este punto quisiera poner un ejemplo que ilustre las posibles implicaciones, sabiendo que predecir aplicaciones es difícil; pero es precisamente este pedazo del texto el que lo mantiene sin terminarlo. No encuentro ideas lo suficientemente globales para hacer justicia a todo lo posible. Así que hablaré de las cosas con las que estoy trabajando, que aunque no son el todo, son un ejemplo concreto. Lo siguiente es un posible escenario en la vida suya en unos pocos años:

Usted llega a su casa en la noche, y mientras revisa el correo electrónico se decide a revisar el consumo eléctrico a través de una interfaz en la computadora. Su casa, que es quien lleva la cuenta de estas cosas y quien le reporta todo, está notificándole que para cumplir con el límite impuesto por usted de $100 dólares mensuales, tendrá que hacer algunos cambios a como está consumiendo energía. El sistema recomienda, entre otras cosas, que cambie su refrigerador, ya que es ahora 2 veces menos eficiente que cuando lo compró. El refrigerador que hay en casa de su hermana, sugiere el sistema, demuestra ser mejor inversión según los datos de otras casas con seis personas como la suya, en el mismo clima. Para entender mejor la situación usted decide ver un detalle sobre el consumo de cada electrodoméstico en la casa, y pronto descubre que un buen porcentaje de su consumo proviene de una carga constante que el sistema no logra identificar. El reporte indica que es un aparato que siempre está prendido y que probablemente esté compuesto de un motor pequeño y una bombilla. Descartando todo lo demás, se da cuenta de que esto es la pecera, y procede a digitar el nombre para que el sistema lo reconozca de ahí en adelante.

Esto todo podría parecer muy simple, o por lo menos parecería una de esas promesas tan repetidas que nos han hecho las películas, los dibujos animados y libros de ciencia ficción, pero que nunca llegan: la casa inteligente. Podría, sin lugar a dudas, ser otra promesa vacía más, si no fuera por el hecho de que su casa, poco a poco, se ha estado preparando para esta transformación. Los aparatos en su casa han estado cambiando para adaptarse a ese “internet de las cosas”.

De modo que en vez de construir una casa inteligente, lo que más probablemente suceda es que se haga un uso más inteligente de las fuentes de información que ahora mismo están disponibles. Por ejemplo, y para llevarlo a lo que está haciendo mi grupo, podríamos pensar en un sistema que utilice el consumo eléctrico total de su casa como lo reporta su contador eléctrico; la temperatura en los distintos aposentos de la casa como lo reportan los termostatos; la iluminación de esas habitaciones como lo reporta tal vez su computadora, y otras fuentes de información similares. El sistema después comenzaría a aprender, con la ayuda de usted, cuáles patrones en estos datos están relacionados con el uso de los electrodomésticos en su casa.

Pero volvamos otra vez a la idea original: infraestructura inteligente. El de arriba, es sólo un pequeño ejemplo muy particular y tal vez no esté muy bien explicado (en futuras entradas lo aclararé). Imaginemos ahora qué pasa cuando no sólo su casa tiene algún tipo de inteligencia, sino que los puentes por los que transita, las carreteras, las cosas con las que interactúa, todas son capaces de interactuar con su entorno y reconocer su estado. Imagine ahora que todo esto está interconectado, que usted puede acceder a un portal como Google y preguntar: “quiero ver los espacios disponibles en el edificio de aparcamiento x”, o no sé, imagínese aquí cualquier otra pregunta (de nuevo, ¡es difícil imaginar!)

¿Qué quiere decir todo esto? ¿A dónde nos lleva este camino? ¿Para qué sirve?

No sé, pero tenemos que estar preparados. Lo que he expesto aquí no es más que el principio.

6 de June
2007
escrito por Mario Berges

Estoy constantemente atraído por la idea de interpretar el todo en múltiples escalas distintas. Cuando pequeño por ejemplo solía pensar en la similitud que hay entre el modelo atómico tradicional y el Sistema Solar en el que vivimos; ponderaba la idea de que la Tierra fuera un electrón de un átomo y el universo entero podía ser una silla o cualquier otro objeto.

Bajo el mismo esquema, después pasé a reconocer a la Tierra como un ser viviente compuesto por “micro”-organismos entre los cuales estamos nosotros, la raza humana.

El cuerpo humano es también otra colección de entes vivientes de menor escala: las células; y de alguna manera esa unión de células da paso a un ser consciente de sí mismo.

Lo que quiero presentar en esta entrada está relacionado con esa idea. Es un vídeo que irrevocablemente me lleva a ella. Específicamente, lo que presentan en él es una serie de productos que Microsoft (Seadragon and Photosynth) ha adquirido/desarrollado para procesar y presentar imágenes haciendo uso de la información que nosotros como usuarios del internet constantemente estamos proveyendo.

Nosotros somos las neuronas de un cerebro colosal que está desarrollando la Tierra. Éstas imágenes, son las primeras memorias visuales que la Tierra empieza a formar sobre sí misma.

Disfrute del vídeo que está al inicio de esta entrada.

Si el vídeo no le parece suficiente demostración, o necesita más información, siga el siguiente enlace y experiméntelo usted mismo:

http://labs.live.com/photosynth

3 de April
2007
escrito por Mario Berges

Este es el razonamiento que hago hoy con relación a una autoevaluación con relación a la llamada “addición” al internet:

Vivo tres vidas… (tal vez más, pero empecemos con ése número primo).

Las tres vidas las vivo en paralelo, pero no estoy simultáneamente consciente de todas.

Habito tres universos… (tal vez más, pero empecemos con ése número primo).

El primero de estos tres universos está siempre presente, y puedo acceder a él sin mucho esfuerzo, independientemente de la situación en la que me encuentre en los otros dos universos.
A este universo algunos le llaman sueño.
De él puedo extraer innumerables experiencias y conocimiento, pero no siempre puedo transferir esas vivencias a los otros mundos.

El segundo es comúnmente llamado el mundo físico. En ése paso la mitad del día, y a veces menos. Es tan interesante como los otros dos, y se siente tan real como el primero.

Hay un tercero, y es aquí donde no todos están de acuerdo, que es tan ubicuo como el de los sueños y a la vez requiere de una contrapartida física. Es un híbrido producto de la inspiración humana y la interconectada vida que vivimos hoy. En ése tercer mundo escribo estas palabras.

El balance entre los tres es difícil de alcanzar. A veces me olvido de mi existencia en los demás universos, mientras habito uno sólo, y por alguna razón, en estos días, ése universo ha sido el internet. Pero… si en vez de ése, sólo habitara cualquiera de los otros dos, ¿quién dijo que he de llamar a ese comportamiento una adicción?

Primero soy sueño, después humano y por último humanidad.

Aquí les dejo con una página que encontré que permite consultar la inteligencia de ése tercer mundo que formamos todos:

Ask MetaFilter – Querying the Hive Mind (Consultando la mente de la colmena)

20 de February
2007
escrito por Mario Berges


Ayer asistí a una charla que ofrecía Kevin Warwick, un personaje que probablemente ustedes han visto en Discovery Channel o en algún programa futurista de televisión.

El tema de la charla era “Upgrading Humans”, que es el tópico favorito de este profesor de cibernética de la Universidad de Reading en Inglaterra.

Él fue el primero en implantarse diminutos electrodos en la muñeca, haciendo conexión
directa con su nervio mediano para poder enviar y recibir las señales eléctricas que por éste recorren.
El resultado es comunicación directa con parte del sistema nervioso, y por ende miles de posibilidades. Entre los experimentos que hizo durante sus tres meses con el implante estaban:

  • Controlar, desde Nueva York, y a través de internet, una mano mecánica ubicada en Londres.

  • Conectar su implante directamente a otro que se hizo la esposa en el mismo lugar, y luego desde lejos intentar reconocer cuando cada uno cierra y abre la mano.
  • Conectarse a un sensor de ultrasonido para detectar distancia, y con los ojos vendados ser capaz de percibir objetos a la distancia. (Según narra, al principio sentía una cosquilla en el dedo índice indicando cuán lejos estaban las cosas que apuntaba con el sensor, pero despúes de un tiempo el cerebro se adaptó al nuevo sentido y ya no sentía ninguna cosquilla en el dedo, sino más bien sentía que algo estaba lejos o cerca).


El caso es que este señor pasó por acá para dar una charla, y todavía estando ahí no me lo creía. Aquí está una foto que tomé durante el acto.

No voy a contar la presentación que hizo, pues es mucho más fácil ver algunos de los vídeos que ya hay en internet y que explican en cierta medida lo mismo que él presentó.

Pueden encontrar vídeos en los siguientes enlaces:

bbcnews.mpg
homevideo.mpg
vt37.mpg