Tengo tiempo reservándome escribir una entrada sobre lo que está sucediendo en Dominicana con relación al presupuesto nacional del año próximo y la partida dedicada a la educación. Pero mientras más tiempo sigo reservándome, más larga se hace la lista de ideas que quiero comparitr. Así que he decidido escribir al respecto. Para los que no son dominicanos, o no están enterados del tema, comiencen con el vídeo que está al final de esta entrada.
Creo que la batalla a favor de invertir el 4% del PIB de la Rep. Dominicana para la educación, como manda la ley, va a tener repercusiones que van mucho más allá de lo que pide el movimiento. Sin dudas, hay que continuar la lucha y seguir haciendo protestas hasta que se cumpla la ley. Pero el efecto que tendrán estas manifestaciones trasciende la posibilidad de que se cumpla el 4%. Por ejemplo:
Unión, visión común:
Al país le hace falta un sueño de nación, un sueño común que una a todos los ciudadanos. Algo que haga que todos nos reconozcamos como iguales. El sueño de una mejor educación para todos los dominicanos es un ejemplo perfecto de esto.
Al pueblo le hace falta, también, un evento esperanzador. No tanto una victoria (aunque eso sería ideal), pero sí un indicador de que hay maneras de hacerse sentir, de que el pueblo sigue siendo una fuerza viva y de que los gobernantes no son dueños y señores del mundo. Las manifestaciones que se han realizado, aunque no tan multitudinarias como pueden llegar a ser, sí cumplen los requisitos de estas necesidades.
A los gobernantes les hace falta una oposición que no venga simplemente de la envidia por el poder, es decir, una oposición que trascienda a los partidos. La Coalición por una Educación Digna es un ejemplo de esto.
Las protestas de estos días son producto de un largo y rendido camino para salir del silencio que ha destacado a esta generación de dominicanos. Desde donde recuerdo, el país ha estado reconociendo su fuerza poco a poco: la fallida protesta en contra de la venta de parques nacionales hace poco más de 6 años, el movimiento ¡Toy Jarto! que comenzó con protestas pero sin propuestas, la larga y exitosa lucha en contra de la construcción de una cementera, la batalla contra la Barrick Gold, y ahora el 4%. Y esto es sólo desde donde lo recuerdo yo.
Empoderamiento de la población:
A raíz de este proceso de reconocimiento, mediante el cual la gente empieza a darse cuenta de sus capacidades para efectuar cambio, puede nacer un sentimiento de responsabilidad y de celo por el patrimonio nacional. Por fin comenzamos todos a darnos cuenta de que la democracia es un diálogo contínuo entre el pueblo y los servidores elegidos, y no un monólogo pasivo o una pequeña conversación cada cuatro años.
Los nuevos medios de comunicación:
Las redes sociales han sido catalizadores importantísimos en todo este proceso. Hoy en día cualquier ciudadano puede ser un reportero. Desde Pittsburgh, he estado enterado de todo lo que ha sucedido hasta el punto de estar más enterado que muchas personas estando allá. El teléfono móvil de hoy es lo que la prensa fue para el mundo en los siglos XV y XVI: un portal hacia el mundo.
A través del Twitcasting, por ejemplo, he logrado presenciar en vivo prácticamente todas las manifestaciones. La cantidad de tweets y mensajes que las protestas han generado es impresionante. La gente puede ahora crear, compartir y publicar canciones, páginas web, artículos, volantes, vídeos, etc. y esto ayuda enormemente a reforzar la unión del pueblo.
Todavía nos hace falta incluir a esa gran parte de la población que no tiene acceso a estos medios. Pero el haber demostrado que es posible convocar y dirigir la atención de todos usándolos (cosa que ya muchos otros países saben muy bien), empodera a la población en general.
Vale aclarar que las motivaciones para participar de todas estas manifestaciones pueden también contener trazas de deseos de fama o reconocimiento, pero en general son buenas. De hecho, esta es una de las claves del éxito de las redes sociales y de la colaboración en situaciones similares, en general (e.g., el mundo open source).
Advertencias:
Si queremos asegurarnos de que todo este esfuerzo no sea en valde, y que terminemos creando las condiciones necesarias para más y mejores reacciones del pueblo, hay que recordar algunas cosas:
- Hay que recordar las causas y promover el pensamiento crítico. De nada vale una manifestación masiva si la mitad de la gente no entiende qué es lo que se pretende lograr y por qué es importante lograrlo.
- Del mismo modo, hay que promover soluciones y no quedarse sólo en quejas. Si usted no está de acuerdo y quiere un cambio, sugiera hacia dónde cambiar.
- La democracia es un diálogo constante. Los gobernates son servidores del pueblo. Hay que evitar creer que todo acaba con este paso.
Futuros posibles:
Además de las posibilidades generales que he planteado, hay algunos futuros u poco más concretos que pueden llegar a ser posibles pronto, a raíz de todo esto:
- Mayor vigilancia de nuestro patrimonio a través de recursos más organizados. Tal vez logremos algo similar a lo que planteaba antes cuando propuse un “Dominicardiograma“.
- Un movimiento proactivo para solucionar el problema de la educación. En vez de esperar a que el gobierno asigne los recursos, o incluso después de que los asigne, tal vez valga la pena utilizar este impulso para hacer campañas voluntarias de educación. Que cada quién dedique parte de su tiempo a este objetivo.
- Probemos nuevos modelos de educación, tratemos de sacarnos de este analfabetismo lo más rápido que podamos. Hay muchas ideas flotando por ahí, algunas de las cuales ya empiezan a dar resultados.
En fin, las puertas que se han abierto con estas movilizaciones, independientemente del resultado de esta lucha por cumplir la ley del 4% del PIB, son más importantes que cualquier otra meta alcanzada hasta ahora. Lograr que el pueblo se despierte y escuche su voz ya una victoria que merece celebrarse. Al menos así lo veo yo, desde fuera, ayudado por la tecnología y los medios que han hecho posible esta campaña.
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