Hoy tuve una reunión con dos amigos chilenos en la que compartimos ideas sobre cómo ayudar a los esfuerzos post-terremoto. Sobretodo, estuvimos discutiendo cómo aportar desde nuestra situación: nuestra distancia y nuestras destrezas. Fernando Cerda, quien lidera estos esfuerzos, está proponiendo un portal web en el que puedan documentarse los daños a las estructuras y al mismo tiempo sirva para que profesionales analicen los distintos casos y den recomendaciones. Una muy buena idea que pienso apoyar y empujar.
Pero esa pequeña anécdota no explica el título de esta entrada.
Durante toda la reunión, estuve pensando en cómo ese noble esfuerzo, ese proyecto, tiene tanto en común con la idea de la que escribí hace ya tres meses en “Vigilemos Nuestro Patrimonio“. Me di cuenta de que este tipo de ideas siempre están flotando, y sólo llegan a implementarse cuando son realmente necesarias.
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