Desde hace unos días las noticias locales hablaban de una tormenta de nieve que entraría en Pittsburgh en la tarde del Viernes, que había que estar preparados, que la cosa era bien seria, que estuviéramos todos alerta, etc., etc. En fin, las típicas cosas que hacen todos los meteorólogos. Yo lo tomé todo con un buen puño de sal, y esperé que fuera la nieve la que me dijera qué tan serio era el asunto.
Esta mañana, cuando me desperté para salir a llevar a Laura al trabajo, me di cuenta.
Anoche había caído bastante nieve, tanta que me desperté al menos una vez con el ruido de las ramas de un pino rompiéndose, cediendo al peso de la nieve acumulada. No obstante, pensé que todavía sería posible salir en el carro y llevar a Laura. Qué ilusión. No logramos ni siquiera a la calle. Nos quedamos atorados en la rampa de afuera del garaje. Y así, entonces, me di cuenta de que tal vez había que ponerle caso a lo que dijera el noticiero.
El resto de la historía está en las fotos, pero los datos son:
- Cerca de 40 centímetros de nieve acumulada
- Varios árboles caídos
- La ciudad paralizada
- Miles de personas sin energía eléctrica
- Y una bella ciudad vestida de blanco, con todo y gente esquiando en la calle.
- Ah, y además, la nevada queda registrada como la 4ta mayor en la historia de Pittsburgh.
Las demás fotos están en el álbum:
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| Febrero 2010 |


