No quiero aburrirlos con más sobre lo mismo, pero se me había olvidado comentar sobre estas dos cosas:
- 1 – La gente que le vio el lado positivo a la nevada, y salió a esquiar en la ciudad:
- 2 – La costumbre “Pittsburghesa” (aunque también en otras partes) de utilizar sillas para reservar parqueos en la calle, después de haber limpiado la nieve. Uno nunca ve esas sillas en el verano, ni tampoco cuando ha caído poca nieve. Pero ahora que los parqueos son el producto de mucho sudor y mucho palear, hay que cuidarlos. El recelo por estos espacios está bien ilustrado en la siguiente anécdota:
A woman had spent more than an hour clearing away heavy snow from a spot, then left to run an errand, leaving a chair behind.
When she returned, she found the chair pushed aside and a car parked in its place. Seething despite the sub-freezing temperatures, she got her revenge.
When the parker returned to his car, he found it encased — including its tires — in a layer of ice from the garden hose.
Last revised on 2010/02/24