Martes, enero 26, 2010

Haber salido de casa de mis padres, venir a vivir a otro país y todo esto de arrancar una vida nueva hace poco más de tres años, ha tenido un efecto drástico en mi comportamiento como consumidor. Si tuviera que resumir ese efecto, diría que las compras que hago hoy en día son más conscientes y reflejan mejor mi persona que las que hacía antes de llegar a Pittsburgh. Todos mis hábitos, no sólo como consumidor, han ido transformándose a base de mucho auto-cuestionamiento, mucho preguntarme el por qué de cada uno de ellos. Pero donde esto más se refleja (creo) es en mis compras.

Obviamente esto no me sucede sólo a mí, pero quiero compartir mi experiencia como una muestra.

Hoy en día, mis compras obedecen a dos cosas:

  • 1) Mis necesidades particulares, con énfasis en necesidad y no simple antojo.
  • 2) Las necesidades de mi entorno.

En otras palabras, mis compras buscan garantizar el bien mayor. Dentro de mis necesidades están mi situación financiera (cuánto dinero puedo gastar), mi salud (cómo me beneficia o perjudica el producto), y mis deseos (qué realmente quiero). Dentro de las necesidades del entorno están el medio ambiente (cómo afecta el producto/servicio a la naturaleza), el bienestar común (cuánto ayuda o perjudica el producto a los demás seres humanos), etc.

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Last revised on 2010/01/25