El lunes, un día después de llegar de vacaciones en Rep. Dominicana, salí para el laboratorio de investigación T.J. Watson de IBM. Acompañaba al jefe del departamento de Ing. Civil en la universidad a dar una charla sobre Sensor Andrew, uno de los proyectos en los que he estado trabajando aquí.
El complejo está repartido en varias zonas al norte de la isla de Manhattan, en NY. La edificación en la que nos tocó dar la charla y pasarnos el día, queda en Yorktown Heights, y aunque fue construida en los 60s, la arquitectura sigue siendo moderna e imponente:

Los temas de investigación son muy variados: desde cosmología hasta almacenamiento de energía; y aún así el ambiente de trabajo en el edificio deja una extraña sensación de demasiada estabilidad, orden, poco caos. No me imagino un centro así exisitiendo en Rep. Dominicana, por ejemplo.
A la charla asistieron, físicamente, unas quince personas, y un número desconocido adicional por videoconferencia y teléfono. La charla nos quedó bien, pero dada las condiciones de estabilidad y orden que exhume el entorno, no creo que haya podido quedar mal. Todo durante el día transcurrió sin fallas, las cosas se sucedían como si hubiesen sido ensayadas ya. Cada reunión que tuvimos fue seguida por la próxima en la agenda, salvo ligeras modificaciones. Los investigadores son bien remunerados allí. La civilización (la ciudad de Nueva York, por ejemplo) está por lo menos a 20 millas y separándolos está el bosque. La comida está lista, las ventanas limpias, las luces todas encendidas, los baños uno en cada piso, no hay goteras, la gente sonríe…
En fin, me quedó siempre detrás la pregunta: ¿podría yo vivir así, tan lejos del caos?