Regresé.
Físicamente ya tengo varios días aquí, pero no fue sino hasta hoy cuando las cosas empiezan a recuperar su aura de cotidianidad. Septiembre fue un mes intenso, lleno de visitas, viajes y buenos momentos. Agosto también fue bastante agitado.
Como cuentan las fotos, estos fueron los hechos:
Despedimos a nuestros mejores amigos aquí en Pittsburgh: Fernanda y Daniel. Se fueron para Austin, Texas.

Nos visitó Alberto, mi hermano. La única foto que quedó fue la de un juego de “pelota” en el PNC Park:
Visité Lisboa, Aveiro, Coimbra y Madeira, en Portugal:

Nos visitaron mi Papá y mi otro hermano, Marcos. Pero de eso no quedaron fotos.
Ha sido toda una celebración contínua, desde principios de Agosto hasta finales de Septiembre.
En Portugal, recordé la importancia del “¿cómo?”, que aquí en EE.UU. se ha sustituido por el “¿cuánto?”. Entendí con más detalle la noción de “ciudadano del mundo”, esa sensación de que el mundo es enorme y diminuto a la vez.
Tal vez más importante todavía es el que haya recuperado mi voz durante el viaje; esa voz, ciertamente ajena, que dicta las palabras que escribo. Tanta ciencia y pensamiento analítico, habían logrado callarla.
Last revised on 2009/12/22