30 de January
2009
Con lo “corto” que nos pareció el viaje desde Pittsburgh en carro (unas 7.5 horas), llegamos contentos, a las 10:15pm de aquí, sabiendo que nos habíamos ganado una hora de sueño con el cambio de zona horaria.
Pero todo no podía ser color de rosas. Aquí les va la lista de los sucesos en estas primeras diez horas aquí:
- A eso de las 12 de la noche, la amiga de nosotros con la que nos estamos quedando, nos sugiere que pongamos un letrero en le carro diciendo que nos acabamos de mudar, para que así no se lleven el carro por estar estacionado sin permiso dentro del recinto. Salgo yo con mis letreros bien elaborados a buscar mi carro, y como se imaginan, ya había otro carro estacionado donde estabamos originalmente. Primer suceso.
- En la mañana, nuestra amiga se va temprano al hospital (el mismo en el que está entrevistándose Laura), y nos dice que podemos llegar caminando sin problema, son sólo unos diez minutos, cuatro cuadras. Lo primero es que el frío aquí en Chicago es distitno que el de Pittsburgh: mucho más viento. Lo segundo es que esas cuatro cuadras se convirtieron en diez, y los diez minutos en treinta. A eso súmenle que Laura dejó el celular en la casa, y que no sabíamos cuál era el edificio ni el piso, ni el número de la oficina.
- Cuando regreso, caminando, de haberla acompañado, le pregunto al portero aquí para que me de más detalles sobre mi carro incautado. Ellos tienen un contrato con una compañía que se encarga de todo, y me muestra un letrero que hay en la entrada donde están los detalles: $170 dolores + $40 por día.
Y así empieza nuestra aventura en esta ciudad. Ahora busco cómo ir a sacar mi carro, y empezar el día. Después contaré.
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Mario Bergés González
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Martha
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Mario Bergés González
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Marcel Goic F.
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Mario Bergés González
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Marcel Goic F.