Viernes, septiembre 21, 2007

Un estudio, al cual no tengo acceso en su totalidad, parece indicar que nuestra habilidad para interpretar las expresiones emocionales de otros está directamente relacionada con nuestra capacidad para imitarlas.

Para probar esta idea, le presentaron imágenes de rostros expresivos a un grupo de estudiantes mientras mordían un lapicero, y a otro grupo que sólo sostenía el lapicero sin hacer mucha fuerza. La tarea era reconocer qué emoción presentaba cada rostro.

El esfuerzo de morder el lapicero les impedía utilizar los músculos faciales para imitar las emociones que veían. El resultado fue un peor desempeño de parte de aquellos que mordían el lapicero, lo cual interpretan como una prueba de que el imitar las emociones de otros cumple una función en el proceso de interpretar las emociones.

Así que ya saben, ningún lapicero en la boca para conversaciones serias. Mucho menos para un mortuorio.

A propósito, uno de los autores es V. S. Ramachandran, al cual me referí en el post anterior.

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Last revised on 2009/12/22