Esta foto la encontré hoy mientras revisaba mi colección en la computadora.
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Last revised on 2009/12/22
Esta foto la encontré hoy mientras revisaba mi colección en la computadora.
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Last revised on 2009/12/22

En República Dominicana tenemos colmados.
Según la Real Academia Española, en su tercera acepción la palabra colmado quiere decir “tienda de comestibles”.
Según cualquier buen dominicano, esa definición está incompleta o incluso errada.
Para nosotros, el colmado es:
1. Un punto de reunión en torno a cervezas, mesa de dominó y comida ligera (picadera).
2. Una tienda de bebidas y comestibles, con servicio a domicilio.
En Latinoamérica tenemos muchas otras palabras para ése mismo recinto, el cual en los Estados Unidos de Norteamérica es inexistente.
En Santo Domingo, la densidad de colmados me atrevería a decir que es de aproximadamente más de 10 colmados/km2 o casi un colmado por manzana.
Pasar de una vida tan colmadera a una donde no existen, es algo difícil.
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Last revised on 2009/12/22
Tengo un cuerpo celeste enterrado en mi pecho. Llegó ayer, sin avisar. Sé que es celeste porque no pertenece a este mundo. Además sé que es cuerpo porque ha sabido integrarse al mío sin mayores esfuerzos.
Esta mañana se cumplió su sentencia: ha de quedarse palpitando, azuleciendo sus penas y enrojeciendo toda mi calma.
Lo que siento es una pena de Lunes, o de Luna. Es esa pena solitaria que orbita con períodos exactos y controla los mares y la sal de las lágrimas.
Ése cuerpo celeste se estrelló sin mucho aviso, y toda su composición extraterrestre me entristece.
Tengo una pena celeste, una que sólo se remedia con otro cuerpo: el tuyo por ejemplo.
Cae el suave manto
la niebla
el frío.
Cumplo con el amanecer, ojos cerrados.
Todo parece indicar… el universo está cerca, y su arrugada mano acaricia mis astros.
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Last revised on 2009/11/13
Un estudio, al cual no tengo acceso en su totalidad, parece indicar que nuestra habilidad para interpretar las expresiones emocionales de otros está directamente relacionada con nuestra capacidad para imitarlas.
Para probar esta idea, le presentaron imágenes de rostros expresivos a un grupo de estudiantes mientras mordían un lapicero, y a otro grupo que sólo sostenía el lapicero sin hacer mucha fuerza. La tarea era reconocer qué emoción presentaba cada rostro.
El esfuerzo de morder el lapicero les impedía utilizar los músculos faciales para imitar las emociones que veían. El resultado fue un peor desempeño de parte de aquellos que mordían el lapicero, lo cual interpretan como una prueba de que el imitar las emociones de otros cumple una función en el proceso de interpretar las emociones.
Así que ya saben, ningún lapicero en la boca para conversaciones serias. Mucho menos para un mortuorio.
A propósito, uno de los autores es V. S. Ramachandran, al cual me referí en el post anterior.
Enlaces:
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Last revised on 2009/12/22
Voy a dormir un tiempo irresoluble,
voy a encontrar la caja donde escondí
mis chancletas,
mi vieja almohada,
mi paz de niño.
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Last revised on 2009/11/13
El tema de la consciencia humana es fascinante.
Por esa razón muchos de los experimentos con pacientes que exhiben algún tipo de anomalía (sea esta una bendición o un problema) también son interesantísimos.
A continuación les presento un vídeo que encontré en el cual un doctor presenta a un paciente (Joe) a quien le removieron el Corpus Callosum, que es el área del cerebro encargada de interconectar los dos hemisferios (derecho e izquierdo). Joe no siente que algo haya cambiado, pero los experimentos demuestran que efectivamente los dos hemisferios trabajan independientemente.
Cuando al paciente le presentan una figura o palabra del lado derecho de su campo de visión, él la interpreta correctamente (ya que el centro del lenguaje está en el hemisferio izquierdo). Sin embargo, cuando las figuras o palabras le son presentadas en el lado izquierdo, dice no haber visto nada. Pero aun así, (y aquí está lo interesante), puede dibujar con su mano izquierda lo que supuestamente no vio.
Esto me recuerda mucho a los distintos experimentos que realiza Ramachandran.
Disfruten:
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Last revised on 2009/12/22
El tema del supermercado ahora en casa inmediatamente lo asociamos con larga caminata y golpe bajo al bolsillo.
Como dije antes el trayecto es de cerca de 1.2km desde la casa, es decir 2.4 kilómetros ida y vuelta.
Además de la distancia, el mercado está dominado por lo que parecería un monopolio a cargo de la cadena “Giant Eagle“, presidida por el mismo presidente de mi universidad. Con tan poca competencia, los precios se disparan y nosotros los consumidores sin carro para llegar a otros supermercados, lo sufrimos.
Pero mi intención no es desahogarme con ustedes. Lo que quiero es enseñarles lo tecnológicamente avanzado que puede llegar a ser una visita al supermercado acá.
Continúe leyendo…
Lo primero que quiero mostrar es un dispositivo que te permite ir registrando los productos que vas entrando en tu carrito mientras haces la compra. Este aparato lo obtienes en la entrada del supermercado:
Al terminar la compra uno pasa por uno de los cajeros y registra un código de barra especial, pasa la tarjeta de membresía, y paga: no más esperar a que el cajero registre todo.
Lo otro que quería mostrar era el proceso de autoservicio para pagar la compra. Tanto en éste caso como en el anterior, queda demostrada la confianza que tienen los americanos en los clientes. Este autoservicio es básicamente un cajero computarizado en donde uno registra los alimentos uno mismo y luego paga, prácticamente bajo ninguna supervisión.
Para demostrar este último escenario los dejo con un vídeo muy largo y aburrido que tomé en Febrero mientras hacía la compra:
¿Se imaginan estas comodidades en Santo Domingo? ¿Cuántos no intentarían abusar del sistema?
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Last revised on 2009/12/31