Llevo días pensando en hacer una lista de las cosas que más me hacen falta de vivir en República Dominicana, así como de las cosas que menos me hacen falta.
El problema es que esa lista es muy dinámica: cambia casi todos los días. Algunos días me despierto pensando que lo único que quiero de desayuno es un puré de Yautía con revoltillo de huevos y queso. En otros momentos, cuando me voy caminando a la oficina, mientras me paseo entre los árboles gigantes, recuerdo el tan distinto nivel de estrés que llevo aquí.
Así que lo que voy a hacer es presentar las listas para el día de hoy. Cambiarán mañana, y el día después, pero por lo menos queda plasmada la idea general.
Vale aclarar que estas son las cosas que más y menos me hacen falta de mi vida en Santo Domingo. Es decir, esto es una lista personal que no debe generalizarse.
Las cosas que más me hacen falta de República Dominicana:
- Mi gente (Laura, mi familia y amigos)
- La gente (el dominicano en general)
- El mar cerca (la hermosa y sagrada Isla en general)
- La comida (empezando por la yautía y otros víveres)
- La continua celebración de estar vivo, o en otras palabras el extraño regocijo que trae reconocer a la muerte como una amiga cercana.
Las cosas que menos me hacen falta de República Dominicana:
- El estrés
- La corrupción y el clientelismo político sin límites, infiltrados en todos los aspectos de la vidad diaria
- El pésimo y carísimo servicio eléctrico
- El típico conductor dominicano rompiendo todas las reglas (el tráfico en general)
- Las leyes de la selva y el abuso del poder con descaro
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