Es común que los viernes estén llenos de comida gratis, eventos en la universidad, paseos, fiestas, juegos, y demás. Las distintas agrupaciones de estudiantes, así como los departamentos se encargan de organizar eventos para nosotros.
Pero quiero referirme a un evento en particular, uno que tomó lugar hace dos viernes, organizado por la Asociación de Estudiantes de Grado.
- ¿Qué?
Fuimos invitados a una “degustación” de vinos, y lo pongo entre comillas porque en realidad te servían una copa completa de cada vino que probabas.
32 vinos distintos, representando los cinco continentes, y un poco de helado de limón para representar al Polo Antártico. - ¿Dónde?
El lugar no podía ser mejor: el Acuario de Pittsburgh. Rodeados de mantarrayas, tiburones, pulpos, pingüinos, y demás animales acuáticos; bebiendo vinos acompañados de canapés y aperitivos.
- El boleto de entrada era un “Pasaporte” donde anotarías tus comentarios sobre los 32 vinos:
- Encontrando latinos
Dada las circunstancias descritas anteriormente, no es difícil imaginar que en la fiesta estarían prácticamente todos los latinos de la universidad.
Por obra y gracia del Espíritu Santo, todos empezamos a reunirnos: Españoles, Mexicanos, Argentinos, Costarricenses, etc. Una verdadera masa latina que empezaba a mostrar las señales de hermandad y buenas amistades propias de los latinos, y acentuadas con el nivel de alcohol. - Resultados
Habiendo alcanzado la masa crítica, ya todos reaccionábamos como una sola entidad.
Dado a que los americanos tienden a proponer hora de inicio y hora de fin para las fiestas, a las 11:00 todo se iba a terminar. Así que a alguien se le ocurrió que nos fueramos antes para una fiesta en un bar mexicano.
Al montarnos en la guagua, encontramos que no sólo nosotros habíamos formado una “masa crítica” sino que los indios (o hindúes) también estaban en la misma.
El chofer tenía que estar harto, porque éste fue el resultado de unir a los dos grupos en la gugua:Nosotros cantábamos algo, y los indios nos respondían con otra cosa…
- Conclusión
En fin, terminamos en un tal “Cozumel Mexican Restaurant” donde los viernes y sábados ponen música latina.
Lo impresionante es que “música latina” es prácticamente equivalente a decir “música dominicana”, entiéndase: Monchy y Alexandra, Juan Luis Guerra, Los Ilegales, etc.Y yo que no soy un bailarín, en ése momento era el rey del mambo. Hasta le enseñé a dar pasitos a los chilenos.

Last revised on 2009/12/31