Las coincidencias son enriquecedoras, te hacen sentir (al menos a mí) que el tu relación con el entorno es en sí conciente y por lo tanto puede querer comunicarse contigo.
La mayoría de las coincidencias que me suceden son del siguiente tipo: veo (oigo, siento, saboreo, etc.) algo en un momento, y no mucho tiempo después, me encuentro con algo muy similar que por puro chance no tiene por qué aparecer.
En esos casos, la pregunta siempre es: ¿habría encontrado la segunda aparición aun sin haber experimentado la primera? ¿no será mi previo encuentro el que me predispone a observar encuentros similares en el futuro?
Para poner el argumento en una explicación concreta, voy a ilustrar con un ejemplo simple.
Ayer en la mañana vi en un blog, una obra de un artista chileno:


Vía: Wooster Collective
Se trata de un Sagrado Corazón de Jesús hecho a base de “Post-It”.
Más tarde, en la noche mientras camino de vuelta a casa, me encuentro con el siguiente escenario en una oficina de un edificio:

Una posible explicación para este tipo de coincidencias es que después de haber sido expuestos a un estímulo, somos capaces de reconocer estímulos similares o relacionados con mayor facilidad. Esto se debe, en parte, a un efecto llamado Priming.
Pero aún con esa explicación, ¿en cuántos puntos más de la ciudad de Pittsburgh podía yo encontrar un conjunto de post-its puestos de esa manera? ¿Cuál era el chance de que saliendo de la casa a las 11:00PM sin rumbo, tomara ése autobús en específico (sin ninguna razón y sin saber hacia dónde iba) y llegara a ver los post-its?
Last revised on 2010/01/18