Sobre los intereses y las acciones.
No entiendo qué… sí lo entiendo pero… qué hace ese profesor hablando tantas cosas triviales, obvias, sin fondo y tan emocionado como niño que encuentra hormiguero o María sabe que está embarazada.
Ahora entiendo a Manolo cuando decía no gustar de las clases impartidas, pero, ¿cómo soportó todo ese tiempo? Pocas veces he sentido tantas ganas de no estar ni me interesa voy a escribir o pensar porque ya no me interesa ni me lo había propuesto ni veo el fin ni quiero
razón por la cual escribo y pienso y vuelo entre palabras vacías del profesor.
Ser entendido.
En ocasiones, y esto es a menudo, encuentro mis ideas resonando en quien las recibe; no porque les hayan impresionado (y esto es lo triste), sino porque ha comprendido nada y le rebotan. Es cuando decido cerrarme y hablar poca cosa, sólo lo trivial y necesario. Lo que me resulta extraño, y eso lo descubro ahora mientras escribo, es que no haya aprendido a adoptar la posición del bufón que aprovecha todas las situaciones en beneficio del gozo interno que no necesita ser compartido, mucho menos comprendido.
Last revised on 2009/12/02