La gravedad es aprovechada por todo diseño natural, es una energía gratuita más, como lo son el sol, el aire y el amor.
Me despierto hoy, luego de una siesta oportuna, balbuceando las notas de una canción que al parecer resume lo que he descubierto durante el largo viaje de pocos minutos de duración en el que me había sumergido cuando decidí dejarme caer, algo así como lo que dice la canción “Déjate Querer”. No hace más que unos días cuando he interiorizado, aprehendido (tal vez, siendo más sincero sería “redescubierto”) el poder de seguir a mis instintos, llevarme de mi todo, de mi mí que se extiende mucho más allá de mi cuerpo hasta volver a arroparme en el final y el inicio que son siempre una misma cosa aunque no esté claro como en las cintas de Möebius.
Descubro, nuevamente, la importancia de una siesta. Lo tremendamente placentero que es haberme perdido la presentación de unos cortometrajes allí tan cerca en el Centro Cultural, y haber obedecido precisamente a lo que me conduciría hacia unas palabras llenas del aire que llevo, hacia un beso más sincero.
Last revised on 2009/12/02