Miércoles, febrero 9, 2005

¿De qué manera puede uno predecir el impacto que tendrá un evento en la vida propia?

El documental tocó cuerdas que me pertenecen tanto como el universo.

Como en muchas otras cosas, la primera impresión es de firme creencia, solidez y decisión; lo próximo, naturalmente, es el miedo, la inseguridad, el cuestionamiento fuerte también decidido… pero nunca se queda ahí, algunos consideran haber llegado a la conclusión. La verdad está después de esa duda… viene la fe.

Lo importante fue la fuerza que consiguió transmitir, el respaldo de toda la creación apoyando los sonidos de las cuerdas que vibraban mientras sentí el documental. Esa constante que ayuda y balancea las decisiones futuras, las pequeñas y las grandes.

Miedo… también eso sentí. ¿Cómo es que uno cae y recae en el desasombro, en el desapego, en creer que humano es y está fuera de natural o de universo, de raíz?

Cúrame, amor, cúrame en paz, siembra los árboles en mis costillas. Quiero la leche que sabe a tierra, quiero a los niños siendo niños, al pueblo y el suelo como lo mismo, quiero (es cierto que no sé cómo) que acabe la estupidez, el desasombro, el ego maldito.

Último. Reconozco que no sé cómo empezar… que vendrá el natural desazón y el cansancio que querrán desbaratar lo que formó en mí tanta verdad… tal vez lo logren, incluso puede que tengan también mi apoyo. Reconozco que estas palabras llegarán a ser sordas y mudas cuando ese tiempo llegue, que las leeré como se leen las instrucciones; igual me empeño en escribirlas y concebirlas a imagen y semejanza de eso que hierve ahora que calienta todavía el fuego.

Necesito comer madera, un buen buche de tierra negra… no sentirme tan irreal, falto de vida, plástico que rueda a la deriva en una cuneta elevando el pecho por ser gran logro de la humanidad.

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Last revised on 2009/12/02