El Karma es una realidad según los budistas. Hace unos días que he empezado a considerar que los eventos que me rodean (por su naturaleza) deben de ser resultado de alguna acción que desconozco, pero que seguro tomé con muy mala fe. Desde hace unas tres semanas convivo con una serie de eventos desafortunados (sin intento de publicitar la película), se transportan conmigo, los creo, los veo nacer y reproducirse como células bajo el microscopio. Transito las calles y materializo el caos, un tapón enorme del que Laura (para poner un ejemplo concreto) ni se entera cuando transita la misma calle en el mismo momento.
Lo extraño es que el Karma, para el conocimiento visual global, tenga una representación un poco distinta a lo que esperaba — con frecuencia recurro a Google Images para reconocer la forma que toman las palabras en imágenes perdidas por el mundo — sobretodo si se le busca con el modo Safe (SafeSearch) apagado.
El martes emprendí un viaje hacia Atlanta para un entrenamiento de Polyvision. Esto no representa ningún evento desafortunado, pero si imaginamos mi rostro barbudo y unos cuantos personajes de migración norteamericana, y a esto le sumamos la desconfianza post 9-11, entonces sí se convierte en todo aquello: olvido llenar formulario de migración, fila de 1.5 horas en Miami para que te quiten los zapatos y sometan a rayos x, taxista de Etiopía para que te pierdas por una hora llegando al hotel, ser seleccionado para formar una fila especial en la que todo el que la compone será examinado con detalle incluyendo el equipaje, trenes dañados por 30 minutos en NYC, desconocimiento de que hay que salir a la calle donde hay nieve y sin abrigos para buscar la terminal, colisión de dos autos mientras enumeraba esta serie de eventos de camino a casa, y por último, sueño a las 11:48PM hoy que estoy escribiendo, y me canso. Adiós.
Last revised on 2009/12/02
“Me he dado cuenta, de que miento… siempre he mentido, siempre he mentido.“
He escrito tanta inútil cosa. Descubro hoy, que esta casa es sólo la mía, y no la de cualquier invitado sin invitar que quiera pasar a estar, observar, participar o jugar.
Cambiaré un poco la imágen de este blog, para bien o para mal, pero para que se parezca más a una casa y menos a un basurero de ideas.
Ayudaría saber si en realidad existen pasajeros… fuera de un comentario de Lizania y otro de Alex, creo que habrá uno o dos fantasmas más. Aún así, creo que merece un esfuerzo de mi parte convertir en habitable este espacio.
Last revised on 2009/12/02
Nunca dejan de impresionarme las inacabables, las benditas, hermosas y deliciosas coincidencias que encadenan el tiempo con irónico sentido, con coordinación de un evento mayor que nos supera. Hoy, por ejemplo, estoy en este momento llegando a mi casa listo para dormir, y he decidido llegar a concluisiones con una curiosidad que despertó en el día: estuve escuchando una agrupación por primera vez hoy, llamada The Album Leaf, donde la primera canción del disco In A Safe Place tiene unos acordes y un sonido que me recuerdan inequívocamente a una canción del EP de Radiohead llamado “Airbag / How am I Driving?”. Para poder hacer que la coincidencia también suceda mientras se lee este recuento, debo agregar que en el día de hoy Laura había mencionado que tenía sueño porque el nivel de cortizona en su cuerpo había disminuido, a lo que yo respondí dicioéndole que (después de mucho esfuerzo para hacer que el recuerdo brotara) la melanina era la sustancia que había comenzado a hacer efecto para que tuviese sueño. Recordaba esa sustancia debido a que la asociaba con una de las canciones del EP de Radiohead al cual me refería anteriormente, ya que tenía un nombre similar. Ahora cuando estoy comprobando el parecido entre las dos piezas musicales, consigo el CD original de Radiohead, lo pongo en la computadora, y empiezo a buscar entre las canciones cuál es la que recuerdo al escuchar la de The Album Leaf… no debió de sorprenderme, pero breves segundos después de poner “Melatonin” escucho los mismos acordes que auguraba, decido entonces rendirme y escuchar, por qué no, la canción.
Last revised on 2009/12/02
Siento, de tremenda importancia, hacer un viaje ahora cuando concluya este proyecto en el que depongo casi todas mis energías. Un viaje que junto con la personalidad reprimida que pronto brotará, me entregue el tiempo en palabras unidas, en frases traídas de algún escondite, ideas de pantano, siluetas de mujer, de vida, de siempre.
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Laura 
Last revised on 2009/12/02
Un post para no dejar atrás el deseo de escribir a diario, para no permitir que el evento ‘cluster’ del fin de semana y de inicio de año quede sin respuesta y sin copia.
¿Qué mecanismos utiliza este loco relojero para traer en cuestión de dos días dos personas accidentadas a mi vida? ¿Qué mensaje oculta?
Lo importante, para dejar el post todavía con el mismo ánimo con el que lo inicié, es ese inexorable “BASTA!” que nos exige y obliga este tipo de situaciones.
Last revised on 2009/12/02
Ayer, en el peculiar ir y venir de las primeras horas de cada año, decidimos ir al cine. Era de esperar que nuestra decisión fuera muy parecida a la de muchas otras personas en el planeta, por lo que no nos sorprendió ver aquella fila con dobleces irregulares que se componía de algunas ciento y tantas personas.
¿Qué es la fila sino una decisión colectiva de organización, una guía hacia el bien común, hacia el resultado justo, distribuido?
Descubrimos, en ese transcurrir de minutos, que nos molesta, nos preocupa que en el plan de los demás no figure otra persona más que la propia. Nos mantiene en rebeldía, incapaces de pasar por alto ese gesto egoísta que sostiene y transmite de generación en generación esta sociedad, este pedazo de tierra.
Habían pasado sólo 20 minutos durante los cuales las únicas irregularidades eran una que otra intrusión de parte de nuevos asistentes a la película en nuevas filas que convergían en la misma allá en la entrada donde estaba parado el indefenso personaje que recibe las taquillas de entrada. Fue entonces cuando algún suceso extraño activó la necesidad aprendida de cada uno de los que componían la fila, de luchar por el bien propio antes que el común y la fila se convirtió en un sólo monigote de cabecillas, taquillas de ciento cincuenta pesos, ropa de marca, zapatos altos, rostros disgustados, restos de instintos alejados, codos que chocan sin preocupación, los asientos sobrevendidos, el respeto perdido desde el momento en el que se decide acudir, ahora devuélvanos el dinero, nos vamos y no volvemos, nos cuesta creer que el prójimo sea siempre uno mismo y nadie más.
Last revised on 2009/12/02